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El decano de Tuck defiende la validez de los rankings

En un momento donde la validez de los rankings de MBA y escuelas de negocio están en entredicho, Paul Danos, decano de Tuck School of Business, defiende su validez como herramienta útil para medir la calidad de los centros.

Por José Trecet / Noviembre de 2007

La creciente importancia de los MBA como título y como negocio ha hecho que cada vez más miradas estén centradas en estos programas y en los lugares donde se imparten, es decir, las escuelas de negocios. Por eso, los hasta hace relativamente poco fiables rankings que elaboran diversas publicaciones como Forbes, Financial Times, Business Week o The Economist, entre otros, comienzan a ponerse en duda. Bien es cierto que buena parte de las críticas llegan por parte de escuelas más ‘tradicionales’ que no han conseguido llegar a los primeros puestos, pero también lo son algunas de sus objeciones a estas clasificaciones: su falta de rigor y la parcialidad de metodología.

Desde Tuck School of Business su decano, Paul Danos, defiende la validez de los rankings en el ámbito de la educación ejecutiva “cuyos consumidores son los que más crecen en número de todo el sector educativo”. Sin embargo, a la hora de decantarse por un centro o por otro “tienen pocas posibilidades de determinar su calidad” y así han ido surgiendo con el tiempo una serie de páginas web, consultorías educativas y más recientemente todo tipo de blogs que vienen a cubrir este vacío que hasta hace poco rellenaban, aunque en una escala mayor, las clasificaciones de MBAs. Para el mandatario, su mayor virtud es que son considerablemente creíbles, “siempre y cuando se consulte más de uno” y apunta que “cada uno de los grandes rankings emplea su propia metodología”.

Además, el mandatario defiende la utilidad de los rankings no sólo para los aspirantes a entrar en un MBA, sino para las propias escuelas de negocio. No sólo se trata del prestigio y visibilidad que otorga estar en las posiciones dominantes, sino también de las enseñanzas que se pueden obtener de su detallado estudio. “Es muy difícil determinar la calidad de tu propio programa, así que siempre es útil contar con grupos objetivos que lo analicen”, precisa Danos. El decano cree que a partir de los datos presentados por las diferentes clasificaciones “las escuelas de negocio pueden decidir en qué áreas deben mejorar, ya que no es posible cubrir todos los frentes”. Pese a todo, parece que Tuck BS sí ha sido capaz de hacerlo.

La escuela de Dartmouth ha sido tradicionalmente una de las mejor situadas en todas clasificaciones, pero este año se ha superado con dos primeros puestos consecutivos en el ranking elaborado por Forbes y en el de Wall Street Journal, lo que, según Danos, “valida la fuerza de nuestro MBA”. El decano de la facultad relata que “el trabajo en equipo y la ética son una parte importante de nuestro currículum y nos alegra que los reclutadores, cuyas opiniones componen la base del ranking de Wall Street Journal, reconozcan esta labor”. Este ‘compromiso social’ por la deontología no ha impedido que los alumnos de Tuck BS sean también los que mayor rentabilidad económica obtienen de su formación ejecutiva, que es precisamente el baremo utilizado por Forbes para su clasificación.

Como es lógico, el centro está presente en el resto de los rankings de referencia. Así, el cuarto para The Economist gracias a la diversidad de reclutadores de diferentes sectores que acuden al centro en busca de talento y a su red de contactos. Su MBA también se mantiene en las primeras posiciones para Financial Times, que lo sitúa en la novena plaza y se queda a las puertas de los diez primeros para Business Week (decimoprimero). Peor clasificado está según América Economía, que deja a Tuck en el puesto 19 en su lista de las mejores escuelas de negocio para estudiantes latinoamericanos.