Es lógico aún tener la idea cuando se habla de calidad en la edificación que ésta va a depender fundamentalmente de los materiales que se utilicen. Y nada más lejos de la realidad. Según Sergio Vega Sánchez, Profesor Titular de la Escuela Superior de Arquitectura de Madrid -UPM, tal simplificación es consecuencia de la arraigada identificación que tanto la normativa española como los constructores y las direcciones facultativas han hecho durante varios decenios de la calidad con lo que es, en realidad, el mero control de materiales.
Pero Sergio ha querido ser más preciso, “ten en cuenta que la antigua Ley de Contratos del Estado y sus sucesivas variantes obligaban a todos los contratistas de cualquier obra pública a gastarse hasta un 1% del Presupuesto de Ejecución en controlar los materiales de las obra. Y esto que supuso en su día un impulso para la implantación de la calidad en las obras ha terminado siendo un pesado lastre para el adecuado alcance que ahora debe tener el control”. En definitiva, una visión reduccionista -alentada, además, por los medios de comunicación y por diversas sentencias condenatorias de los jueces con origen en defectos de los materiales- que ha supuesto que en España se hayan gastado miles de millones de pesetas cada año en un control (básicamente hormigón y acero) que, a la postre, no ha supuesto una mejora significativa de la calidad ni una reducción de la siniestralidad esperada.
Y para corroborar tal extremo este arquitecto especialista en urbanismo y edificación nos mostró unas estadísticas donde pudimos confirmar, para gran sorpresa nuestra, que el fallo de materiales sólo es el origen del 13% de los siniestros de edificación en España. Otros factores, por el contrario, son los que aparecen como causa más habitual de siniestros, esto es: fallos de proyecto (17%), indefiniciones de proyecto (25%) y, muy especialmente, fallos de ejecución (31%).
Es la calidad algo hacia lo que toda sociedad moderna tiende irremediablemente. Así pues, ha sido en los últimos años cuando algunos han empezado a reivindicar una visión de la calidad en un sentido más amplio e integrador. “Podemos decir que el objetivo último del control de calidad es el de contribuir a generar un producto que satisfaga las necesidades y expectativas tanto del cliente como del usuario final”. Este concepto que tan lúcidamente define Sergio Vega, aplicable, por otra parte, a todo producto y todo sector y que para muchos puede parecer trivial, tiene en la edificación, en particular, una lectura doblemente significativa. “No sólo se trata”, añade, “de la satisfacción de los usuarios y de la fidelización de los clientes (que también es imprescindible), lo que persigue el control de calidad en última instancia es la mejora de los beneficios y de la competitividad”.
Por tanto, las necesidades del usuario trascienden lo que son las estrictas exigencias técnicas de que el edificio funcione adecuadamente y sin problemas. Según Sergio, asimismo existen unas necesidades respecto al precio -que sea acorde con el mercado tanto en su relación calidad-precio como en el precio global del edificio- y, además, unas necesidades respecto al servicio -que es lo que percibe el cliente: amabilidad en el trato, seriedad en plazos, etc.-. “Todo ello, en sentido amplio, es calidad. El objetivo del control será ahora, más allá del mero cumplimiento de especificaciones, la Prevención de Riesgos y Problemas Técnicos. De ahí que la empresa considere el gasto en calidad como una inversión pues con ella, ante todo, va a ganar dinero”.
El caso es que para conseguir un producto final de calidad que a todos satisfaga, no sólo vale inspeccionar el producto que se está generando, también hay que hacerlo sobre todo el proceso que lo genera. Sergio Vega, de hecho, uno de los mayores expertos españoles en este campo específico de la construcción, divide este proceso en cuatro fases: “primero el control de la calidad del proyecto, previo a la ejecución del proyecto, que es el principal inductor de siniestros y donde mayor rentabilidad y eficacia se puede lograr en el control de riesgos y problemas; luego, el control de la ejecución de obra que igualmente representa un porcentaje significativo de los problemas; en tercer lugar, el control de los materiales que, teniendo en cuenta la baja siniestralidad que representa y los ya de por sí obligatorios realizados por los proveedores, no parece razonable una inversión desmedida como antes se hacía; y, por último, las pruebas de funcionamiento del edificio, más que nada de verificación”
Mc2 asociado a la Investigación puntera en construcción industrializada y energéticamente eficiente |
De las reflexiones críticas mantenidas por el Consejo Rector del Master hace un par de ediciones, se concluyó la conveniencia de incorporar el Master a la investigación punta en construcción, participando en algunos de los proyectos que se apuntaban entonces y que hoy ya son realidad.
En particular D. Sergio Vega, actual Director del Master MC2, y otros profesores del mismo, conforman el Grupo TISE de Investigación (Técnicas Innovadoras y sostenibles en la Edificación), liderando proyectos punteros como el “Solar Decathlon 2007” y el “Solar Deathlon Europe 2010” (www.solardecathlon.upm.es) y participando en proyectos con el “INVISO” (Industrialización de Vivienda Sostenible) o el proyecto europeo “REX”.
En general, la tendencia hacia la calidad de la sociedad actual y, en particular, la LOE, están generando una fuerte demanda de profesionales especializados en el Control de Calidad en la Edificación para su incorporación a los múltiples organismos y entidades de control técnico que operan en el mercado español. Básicamente, se tratará de arquitectos, arquitectos técnicos e ingenieros que, no obstante gozando de muy buenas oportunidades laborales, van a necesitar del conocimiento profundo de las implicaciones y procesos que lleva consigo el desarrollo de determinadas funciones y la asunción de responsabilidades concretas en empresas dedicadas a la promoción y la construcción.
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| MC2, calidad en todos los sentidos |
Cada vez que Sergio Vega Sánchez mantiene una entrevista con cualquiera de los candidatos al Master de Calidad en la Construcción (MC2) no deja escapar la ocasión para avisarle de que en esos nueve meses que durará el programa va a tener que trabajar duro. No en vano, muy amplia y exigente es la materia que abarca este programa. Los fundamentos teóricos sobre los ámbitos que integran todo el proceso de calidad en la edificación serán transmitidos en 60 créditos ECTS, unas 600 horas lectivas, a lo que, además, hay que sumar las aproximadamente unas 900 horas más estimadas necesarias para llevar a cabo los imprescindibles casos prácticos, ya sean en grupo o individuales. El enfoque del Master combina la docencia y el entrenamiento práctico tanto de contenidos estrictamente técnicos y tecnológicos, como de formación orientada al desarrollo de habilidades transversales necesarias para la formación integral de los profesionales (hablar en público, comunicación, negociación, liderazgo, creatividad, técnicas de análisis, ...).
Durante este tiempo, el control, evaluación continua y seguimiento personalizado hasta la presentación del trabajo final de master serán muy estrechos, de manera que nadie podrá permanecer al margen del conjunto de actividades programadas. Pero Sergio Vega, en su condición de director del MC2, ha querido aclarar que la decidida apuesta por la calidad académica es en este caso en un doble sentido. Y es que el claustro de los 120 docentes que participarán este año en el programa han sido meticulosamente seleccionados con el único fin de reunir sólo a los mejores en el área, todos ellos profesionales de máximo prestigio. Y son precisamente los alumnos en cada edición a través de detallados formularios los que valoran uno a uno a todo el equipo docente, así como, otros aspectos esenciales del programa. Este control de calidad lo utiliza la dirección para ir haciendo los cambios oportunos y así ir mejorando cada año, obteniéndose ratios de satisfacción que en la práctica totalidad de los casos superan los 7 puntos sobre 10.

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| Curso de Especialista en Calidad de la Edificación, Curso Especialista en Dirección Técnica de Obras: particularizando la calidad |
La Ley de Ordenación de la Edificación ha definido claramente las funciones y responsabilidades de los distintos agentes participantes en el sector de la edificación. Dos han sido en concreto los perfiles técnicos que se han visto reforzados con esta nueva legislación: el Controlador Técnico de Calidad en la Edificación y el Director Facultativo de Obra. Son los titulados en carreras técnicas los capacitados para asumir estos puestos tan importantes aunque, claro está, sólo podrán hacerlo con una conveniente formación especializada. Y ese es precisamente el objetivo del Master de Calidad en la Edificación (MC2), transmitir los conocimientos técnicos y habilidades necesarias para asumir indistintamente funciones profesionales en cualquiera de estos dos puestos tan estrechamente relacionados. No obstante, hay personas que tienen muy claro el trabajo específico que desean desarrollar en este campo y con este fin el Consejo Rector tomó la decisión hace tiempo de organizar, en base al MC2, dos nuevos programas algo más breves conducentes a la obtención de sendos títulos de especialista expedidos por la Universidad Politécnica de Madrid. Así, tenemos por un lado el Curso de Especialista en Calidad de la Edificación con una carga lectiva de 40 créditos ECTS suficientes para capacitar en las funciones propias de los Controladores de Calidad y que por tanto comprende el módulo de control técnico, el de control para el seguro de daños y el de control y análisis de riesgos. Por otra parte, tenemos el Curso de Especialista en Dirección Técnica de Obras de Edificación también con carga lectiva de 40 créditos ECTS para capacitar en este caso en las funciones propias de los Directores Facultativos de Obras y que por tanto comprende el módulo de control y análisis de riesgos, el de dirección técnica de obras y el de control del proyecto inmobiliario. Uno dará comienzo a principios de octubre y el segundo en noviembre.
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