La familia, la comunidad y la escuela van a ser los entornos en los que uno, desde muy pequeño, irá forjando su carácter. El niño irá así creciendo, alcanzando metas, configurando ideas y convicciones, labrando su futuro, en definitiva, haciéndose cada vez persona más madura y quizá más líder. Por supuesto el camino nunca está exento de peligros, tentados como estamos por sucumbir ante falsos ideales, pues todas las virtudes que propician el éxito personal -y profesional- tienen siempre su contrapunto. Por tanto, qué nadie cante victoria por mucho talante conciliador, dialogante, actitud decidida, o generosa, o por muchas dotes de persuasión, perspicacia u otras virtudes que haya desplegado con profusión antes en su vida. Las circunstancias no son siempre las mismas, y podría pasar que cualquier mañana todo se torne gris y que de nosotros sólo afloren actitudes negativas. Hasta el más equilibrado se mostraría entonces intransigente, taciturno, pesimista, apático, quizá displicente o inseguro.
La clave está en conseguir integrar todas estas cualidades en su justa medida, más aún si lo que se pretende es tomar decisiones que afecten a muchas personas. Y es que, pocos desafíos hay tan complejos como el de dirigir personas. No son muchos, de hecho, los profesionales capacitados para asumir el mando de una organización, ni siquiera para asumir la dirección de un departamento. Pocos disponen de esa firmeza imprescindible para dar órdenes y de la persuasión para que tales mandatos sean cumplidos de manera diligente. Tampoco hay tantos dotados con esa amplitud de miras y visión estratégica para, desde lo más alto, imponer directrices con sentido. Normalmente han de pasar años de mucho sacrificio, de aciertos y errores, de mejora continua, experiencias a fin de cuentas, hasta que una persona con talento haya adquirido la confianza necesaria para conducir un proyecto empresarial de importancia.
Hay quien duda de que sea posible aprender a dirigir. Tiene mucho de carácter este prestigioso oficio que empieza a gestarse desde casi antes de nacer. Pero la dirección tiene también un importante componente ‘técnico’ que lo hace apto para personas convenientemente entrenadas, experimentadas y conocedoras de los mil resortes que intervienen en la función directiva. En este sentido, el trabajo en los niveles de decisión está cada vez más tecnificado, con procesos estandarizados y herramientas comunes de gestión, con reglas y pautas específicos a cada área o sector que es necesario conocer.
En definitiva, en el despacho de un directivo, conocimiento y talento han de darse la mano en perfecta armonía, además, con el empuje, rumbo y autoridad propios del capitán que quiere llevar su barco a puerto seguro. No todos gozan del suficiente arrojo ni tienen la capacidad ni conocen cada uno de los puntos clave que hacen que esa nave siga un rumbo señalado. Dejando la analogía, tampoco es fácil acceder a los cuadros directivos de la empresa que, de hecho, imponen su peaje. Las puertas del limbo para aquellos ‘no iniciados’ van a permanecer cerradas a cal y canto mientras no se topen con los que tienen, o al menos saben donde está, la llave de tan anhelado recinto.
Precisamente, es el MBA un programa que desde el ámbito académico tiene como propósito abordar toda la problemática que gira en torno el ejercicio de la dirección empresarial. A través de enseñanzas prácticas, se trata de que alumno conozca el conjunto de áreas y disciplinas propias de esta función con vistas a asumir responsabilidades concretas, ya sea en departamentos o áreas, incluso en la dirección general. La visión global y conocimiento técnico serán objetivo prioritario, si bien igualmente importante va a ser el desarrollo de habilidades directivas como el liderazgo, gestión y motivación de equipos o la comunicación oral, entre otros. Claro que todo este conjunto de competencias quedarían en nada si la escuela no lo complementa con una nutrida red de contactos al más alto nivel. Y es que son estos directivos los que, a fin de cuentas, algún día colocarán a los graduados en puestos clave de sus empresas. |