Networking, tu mejor compañero de máster
Cada vez es más frecuente que un primer empleo, una mejora o el inicio de un proyecto empresarial tras el máster partan de las relaciones hechas durante el programa. No basta con aprender conocimientos, las relaciones son fundamentales y una conversación casual durante un evento puede estar siendo, sin que lo sepamos, una entrevista de trabajo.
Adolfo Díaz Ubeda - Redacción Mastermas - 22/02/2012
Una encuesta de EAE Business School ha revelado que solo el 7,6% de los titulados con algún tipo de postgrado están en paro, mientras la tasa general es del 22%. En otras palabras, un máster facilita el empleo o el emprendimiento con éxito. Pero esto no quiere decir que al entrar en un máster esté todo hecho, cada vez más el empleo llega a través de las personas que hemos conocido durante el programa: profesores, otros alumnos, personal de la escuela, o bien profesionales de primer nivel a los que se ha tenido acceso gracias a las distintas actividades.
Esta dinámica se acentúa en algunos programas gracias a la implicación de los docentes en el mundo empresarial. Alejandro Martín Soto, director de admisiones de ISDE, nos comenta que “son las propias firmas colaboradoras y socias del ISDE quienes participan en el diseño de los programas según las necesidades de formación que ellas tienen. Luego son profesionales de estas firmas quienes imparten las clases y quienes reconocen de entre los alumnos a quienes mejor encaje tendrán en sus plantillas.”
O dicho de otro modo, cada vez más una conversación con un profesor puede ser una especie de entrevista de trabajo sin que lo sepamos, y cada vez más una tarea compartida con un compañero de clase puede ser el inicio de un desarrollo de empresa. La importancia de las relaciones en el máster se ha vuelto crucial.
Relacionarse con otros alumnos
Para Alejandro Martín, de ISDE, la colaboración y la sinceridadson clave en este sentido: “Los alumnos deben ver a sus compañeros como aliados en su proceso de aprendizaje y no como rivales. Un gran error es el individualismo y una mal entendida competitividad. Para conseguir el éxito lo has de hacer junto con tus compañeros, nunca contra ellos”.
Por otro lado “la sinceridad para mostrarse como es cada uno y la humildad para aprender de los demás son valores que siempre favorecerán establecer y consolidar relaciones”.
Por su parte, Eduardo García, coordinador del área de Medio Ambiente de FUNIBER, apunta sobre los programas online el hecho de que la escuela ayuda a fomentar las relaciones: “se realizan unas tareas introductorias que persiguen, entre otras cosas, que los alumnos entren en contacto con otros alumnos y profesores. Esto es muy importante para, posteriormente, intercambiar experiencias entre ellos”.
Además, “Las formas de dirigirse a los compañeros de manera online son también importantes, evitando comportamientos incorrectos o un lenguaje soez. En este sentido, es bueno dejar constancia por escrito de una serie de normas de comportamiento”, apunta Eduardo García.
Pero aparte de las pautas que cada escuela invite a sus alumnos a seguir, los especialistas en relaciones y networking están de acuerdo en que las mismas pautas genéricas que se recomiendan para las relaciones sociales en general son aplicables al máster.
Así, el consultor de empleo en Internet, coach y psicólogo orientador en el Servicio Andaluz de Empleo, Alfonso Alcántara, recoge en su blog Yoriento.com varias de las características de las personas que “caen bien”, de las cuales seleccionamos las más aplicables a la convivencia en la formación de postgrado.
Escuchar e interesarse. La prisa hace que en las conversaciones pensemos sobre todo en nosotros y tengamos tendencia a dedicar poco tiempo e interés al otro. Sin embargo, Alcántara afirma que se trata de un punto clave y relativamente fácil de conseguir, destacando que “Las personas que nos dedican su tiempo nos resultan agradables porque se interesan por nosotros”.Incluso a pesar de que el tema del que nos habla alguien no nos interese suele ser positivo prestarle atención ya que si nos habla de eso es porque para él o ella es importante, por lo que les quedará una impresión muy positiva de nosotros.
Conversar. Una de las grandes carencias de la formación de base hoy en día es la enseñanza para mantener conversaciones, ya que, como a casi todo, a conversar también se puede aprender. Entre las muchas recomendaciones específicas de este experto para conversar podemos destacar las siguientes, destinadas a iniciar una conversación: Hacer una pregunta o comentario sobre la situación común, hacer un cumplido a la otra persona sobre su conducta, apariencia o algún otro atributo (“qué puntual has venido”, “qué vestido tan original”), u ofrecer algo a la otra persona.
Un ejemplo clásico sería, a la hora de abordar a alguien interesante en una pausa de una conferencia, por ejemplo, ofrecerle algo en lo que le podamos ayudar (obviamente tras una conveniente presentación). Por el contrario, sería un error comenzar pidiendo algo, por ejemplo “¿podría usted hacer llegar mi currículum a tal persona?”. Gracias a las redes sociales se puede mantener un contacto posterior, por lo que suele dar mejores frutos aprovechar el breve tiempo presencial para dejar buena impresión y continuar la relación por email, Facebook, Twitter, o cualquier otra vía.
Para Alcántara, otros errores habituales en las conversaciones son hacer comentarios demasiado personales (ej. “estoy peleado con mi pareja”), hablar de forma negativa o con sarcasmo (ej. “parece esto un funeral”), hablar de forma crítica (ej. “nunca llegan a tiempo”) o expresar contenidos ofensivos, o aportar contenidos dogmáticos, prejuiciosos u ofensivos (“nunca me casaría con una persona de otra religión…”).
Apreciar a los demás y hacer cumplidos. Las personasque continuamente buscan y reconocen los aspectos positivos de los demás y saben elogiar y valorar con naturalidad esos aspectos acaban siendo recordadas positivamente. Algún ejemplo como “Veo que has cambiado tu peinado. Estás guapa, te queda muy bien”, o “El trabajo que hiciste el otro día fue excelente” sin duda nos ayudarán a sintonizar con compañeros o profesores.
A esto se podrían añadir las ventajas de mostrarse por lo general sonriente y cercano, aunque sin ser falso. No es cuestión de mostrarse sonriente cuando se está de mal humor. Para esta cercanía, Alfonso Alcántara aclara que el contacto físico también influye en la imagen que ofrecemos. “Lo que se dice es importante pero también lo son los apretones de manos, los abrazos, los besos y saludos, las posturas y la cercanía física cuando hablamos con otras personas. Mostrarse cordial, cariñoso y cercano será bienvenido en la mayoría de las ocasiones y para la mayoría de las personas que conocemos (y las que no conocemos)”.
Saber pedir favores y agradecer. Los demás no tienen por qué saber lo que deseamos o necesitamos en un momento dado y para Alcántara“pedir favores no es símbolo de debilidad, y no pedirlos tampoco lo es de superioridad ni de fortaleza. Todos necesitamos y prestamos ayuda en algún momento”.
No obstante conviene recordar que cuando pidamos favores no planteemos nuestras necesidades con urgencia o con gravedad, y por supuesto, no debemos olvidarnos de agradecer los favores recibidos.
Además de estos consejos para relacionarse, otros autores destacan que la actitud que tenemos en las actividades comunes en un máster van creando una imagen de nosotros que puede ser clave a la hora de que alguien conocido nos tenga en cuenta para un empleo o un negocio.
Así, conviene demostrar profesionalidad en las tareas en común, como trabajos de clase, exposiciones, etc. Mostrar que somos capaces de desarrollar un encargo en un plazo y que no tenemos problemas con la gente que nos rodea. Dicho en otras palabras, es poco probable que un profesor u otro alumno recomiende a alguien que durante el curso se ha mostrado poco disciplinado, vago o problemático.
A estas actitudes hay que añadir consejos que cualquier persona que lleve años en un puesto de responsabilidad conoce, como no lamentarse excesivamente ante los problemas sino verlos como desafíos, conocer a cualquier persona que nos rodee aunque aparentemente no sea importante y, por supuesto, ser puntual.
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