Préstamos para postgrado: activando el plan B

Estudiar un postgrado no es precisamente económico, y por eso existen becas y otras ayudas. Pero su número es limitado y en ocasiones hay que recurrir a la financiación ajena. Tras la reciente cancelación de los préstamos del Ministerio para máster o doctorado os proponemos un plan B: los mejores préstamos de postgrado de entidades financieras o de algunas comunidades autónomas, y lo que hay que saber para elegir.

José Trecet - Redacción Mastermas - 09/04/2012

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Préstamos para postgrado: activando el plan B

Toda crisis es al mismo tiempo problema y oportunidad. Son precisamente los que creen en lo segundo quienes salen beneficiados de tiempos turbulentos, bien a través del emprendimiento, dando un giro a su carrera profesional o cimentando su cargo actual. Además de requerir un objetivo claro y una actitud positiva, la mayor parte de las posibles opciones suelen tener un nexo en común: la formación.
 
La demanda de formación tiende a aumentar con las crisis y esta en la que estamos inmersos no es una excepción. Por una parte el tiempo disponible por parte de la gente ante el parón del mercado laboral y por otra la implantación del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) han despertado el apetito por la formación. Desde 2007 hasta mediados de 2010 el interés por la formación se disparó un 170%. Evidentemente, la duración de la crisis está enfriando esta atracción y creando una subtendencia hacia la formación online. Buena parte de este movimiento está motivado por el menor precio de los programas virtuales. Y es que a fin de cuentas, formarse no es precisamente barato.
 
Si en las primeras fases de la crisis se disparó el entusiasmo por cursar un postgrado como forma de diferenciarse del resto de aspirantes al mercado laboral, ahora el coste de los programas ha disuadido a muchas personas de cursar algún tipo de postgrado. Por eso cada vez son más los que buscan refugio en becas y ayudas de todo tipo que, lógicamente, no pueden cubrir las necesidades de todo el mundo. En este punto es donde entra en juego la baza de la financiación. Dicho de otra forma, pedir un préstamo para poder estudiar es algo muy habitual en la cultura anglosajona, especialmente en Estados Unidos, pero no tanto en España.
 
Desde el estallido de la crisis y con motivo de incentivar un cambio en el sistema económico y productivo español, el Gobierno puso en marcha un programa de préstamos de postgrado y doctorados para universidades españolas o de países de la EEES que estén adaptadas l proceso de Bolonia o bien a la formación en universidades de Estados Unidos y Canadá que compartían el sistema de créditos ECTS. Sin embargo, motivado por la crisis y la necesidad de ajustar el presupuesto, el Ejecutivo decidió a finales del pasado mes buscar vías para “flexibilizar” estas ayudas, lo que ha supuesto la supresión temporal de las mismas.
 
Lo que pierden los alumnos es una ayuda de 6.000 euros iniciales a los que se sumaban otros tantos para el comienzo del segundo año académico, así como una renta mensual cifrada en 800 euros durante un plazo máximo de 21 meses. En las primeras convocatorias los préstamos tenían un tipo de interés del 0%, pero para la de este año se había subido al 5,433%. Sin embargo, lo más interesante no eran los tipos de interés, sino la posibilidad de estar hasta dos años sin tener que devolver ni un solo euro para los cursos de 60 créditos ETCS y de tres años y cuatro años para los de 90 y 120 créditos respectivamente.
 
Desde el Gobierno justifican el recorte argumentando que “en los últimos años se ha registrado una bajada continua de peticionarios de este tipo de ayudas debido al empeoramiento de las condiciones de los préstamos: los altos tipos de interés y menores plazos de devolución. Estas cifras han hecho insostenible mantener este tipo de ayudas en las condiciones actuales” a esto hay que añadir que “el mantenimiento de estas condiciones obligaba al Ministerio a tener una partida destinada de 100 millones de euros, lo que supone unos gastos en torno a los 8 millones de euros solo en intereses”, como reza la nota de prensa publicada por el Ministerio de Educación.
 
Ante esta tesitura, muchas personas están ponendo en marcha un plan B: otras alternativas para costearse los postgrados. Las primeras vuelven a centrarse en las administraciones públicas, aunque en este caso de carácter autonómico y regional. El problema es que, obligadas también a cuadrar sus presupuestos no han dudado en recortar las ayudas a la educación de postgrado y la inmensa mayoría prefieren dedicar sus recursos a becas y ayudas directas en lugar de préstamos.
 
Cataluña es, no obstante, una de las pocas que las mantiene y ofrece dos tipos de préstamos para hacer frente a la matrícula o para pagar esta, y contar además con una serie de disposiciones mensuales de ayuda al estudio. Podrán acceder a ella los residentes fiscales en Cataluña y la cuantía del préstamo no superará en ningún caso los 30.000 euros. El plazo de presentación expira el 30 de junio y en las bases, que pueden consultarse aquí, se especifican las condiciones del préstamo: deberá devolverse en un plazo de diez años a un interés variable de Euribor+1,5% y no será necesario empezar a pagar hasta dos años después de haberlo solicitado. Eso sí, para poder acceder a esta ayuda habrá que alcanzar un acuerdo con alguna de las entidades adscritas al programa: Banc Sabadell, Caixa d'Enginyer, Caixa Laietana, Caixa Penedés, Caixa de Terrassa (UNNIM) y Caja Navarra.
 
Por otro lado, el Cabildo de Gran Canaria ha decidido incluir préstamos entre sus ayudas a postgrado, que pueden alcanzar hasta 25.000 euros
 
Pese a ser programas convocados por las comunidades autónomas, habitualmente depende las entidades bancarias la concesión del préstamo. La administración aquí cumple un papel de facilitadora por una parte y de avalista garante por otra. Por eso, en la mayoría de los casos habrá que visitar las oficinas de las entidades financieras en busca de financiación para los estudios de postgrado.
 
Algunos conceptos para comparar
 
Pero antes incluso de comenzar esta búsqueda conviene tener claros algunos conceptos básicos respecto al sector de los préstamos. Es decir, saber en qué elementos debemos fijarnos a la hora de valorar una propuesta de financiación y conocer el significado de los principales términos asociados a los préstamos. Para empezar, un préstamo no es más que un capital que una persona cede a otra a cambio de recuperarlo en un plazo pactado y añadiendo unos intereses. En el fondo, no dejan de ser similares a los depósitos, en los que es el ciudadano quien presta o deposita un dinero en el banco a cambio de que pasado un tiempo le devuelvan ese dinero más unos intereses.
 
En un préstamo intervienen diferentes factores. Los dos principales son el prestamista, quien cede el dinero, y el deudor, quien lo recibe. Alrededor de la transacción hay una serie de figuras que haremos bien en conocer:
 
Principal: es como se conoce el capital prestado.

Cuota o mensualidad: es la cantidad que se abona periódicamente al prestamista. Dicho de otra forma, el dinero que se devuelve mes a mes

Cuota de intereses: es la parte de la cuota que se destina al pago de intereses.

Cuota de amortización: es la parte de la cuota que se destina al pago del principal.

Plazo de amortización: tiempo establecido para la devolución del préstamo. También se conoce como la vida del préstamo.

Tipo de interés: representa el capital extra que habrá que pagar por el dinero prestado. Se puede optar por un tipo de interés fijo, que no varía durante toda la vida del préstamo (lo más habitual en estos casos) o por uno a tipo fijo, en donde el interés varía en función de un índice de referencia, habitualmente el Euribor y donde éste se revisa cada seis meses o un año.

TIN o Tipo de interés nominal: es el tipo de interés sin descontar la tasa de inflación.

TAE o Tipo Anual Equivalente: se calcula de acuerdo a una fórmula que tiene en cuenta el tipo de interés nominal, la frecuencia de los pagos y las comisiones bancarias. Es el elemento que servirá para comparar efectivamente los préstamos. En este artículo se puede ampliar información respecto al modo de calcularlo.

Comisión de apertura: es un dinero que cobra el banco por llevar a cabo las gestiones necesarias y el papeleo de conceder el préstamo.

Comisión de estudio: es una comisión que el banco cobra sólo por estudiar la operación y derivar la solicitud al departamento de riesgos. Está en desuso.

Comisión por amortización anticipada: es una comisión, normalmente formulada como un porcentaje del dinero adeudado, que habrá que pagar en caso de que se opte por amortizar o pagar de forma anticipada parte de la deuda. 

Carencia: es el periodo que transcurre desde que contrata el préstamo hasta que se empiezan a pagar las cuotas. También existen periodos de carencia parcial, en los que sólo se pagan los intereses pero sin amortizar capital, lo que reduce notablemente la cuota.

Vinculación: no se trata de un elemento del préstamo en sí mismo, pero cada vez es más habitual que las entidades financieras exijan una cierta vinculación para conceder el préstamo. Esto incluye desde domiciliar la nómina, en caso de tenerla, hasta domiciliar recibos del hogar o de consumo pasando por abrir una cuenta corriente, lo que suele conllevar una serie de gastos asociados.
 
Con estos términos claros ¿Qué tipo de préstamo debemos buscar? A priori los elementos más importantes serán el tipo de interés expresado por la TAE, el plazo de amortización y el periodo de carencia. El tipo de interés nos dirá cuanto pagaremos efectivamente por financiar el postgrado y, evidentemente, cuanto más bajo sea, mejor. Utilizaremos el TAE porque incluye también en el cálculo algunas de las comisiones que habrá que pagar.
 
El periodo de carencia también es un elemento clave. Para préstamos de estas características habrá que buscar un amplio periodo de carencia que por lo menos cubra la duración del postgrado. De hecho, esto es algo que ya contemplan la mayoría de ofertas para estudios, que entienden que durante el tiempo que esté estudiando el alumno no podrá devolver el dinero al no disponer de una fuente recurrente de ingresos. Por último, la duración del préstamo será, junto con los mencionados tipos de interés, lo que nos dé la cuota a pagar cada mes. Cuanto mayor sea la vida del préstamo menor será cuota mensual, pero más el dinero final que acabaremos pagando por el mismo. Será cuestión de cada uno determinar si prefiere hacer más sacrificios a corto plazo para ganar a largo o viceversa.


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