La evolución del medio fotográfico durante los últimos años ha sido tan espectacular que sería más adecuado hablar de revolución que de evolución. Las industrias del sector han experimentado profundos cambios. Hemos asistido a la desaparición de empresas emblemáticas y también de equipos y películas que parecían destinados a permanecer para siempre. Todo ello ha generado nuevos desafíos y también nuevas y apasionantes oportunidades.
Uno de los retos que más nos estimula es la necesidad de un reciclaje y adaptación constante a las nuevas necesidades de la formación de nuestros alumnos, tanto en el terreno laboral como en el de la creación artística. En el mundo profesional cada vez son más difusas las
fronteras entre las distintas actividades que utilizan la imagen. La figura del fotógrafo tradicional ha sido sustituida por personas formadas en el mundo de la imagen de forma global, con un perfil distinto del de hace unos años, pero con una necesaria especialización.
El contenido de nuestros cursos se adapta, de forma progresiva y natural, a los nuevos procesos, equipos, técnicas y a la estética contemporánea. Una prueba de ello consiste en nuestra apuesta, hace ya más de once años, de la incorporación de la fotografía digital en nuestros cursos, permitiendo que el alumno adquiera una formación sólida en los conceptos y técnicas fotográficas, tanto en la fotografía analógica como en las tecnologías digitales.
El hecho de poder disponer de las instalaciones, al margen del horario lectivo, para prácticas libres ilimitadas mientras se esté realizando el curso o la flexibilidad horaria de las clases, convierten a nuestra escuela en un referente decisivo en cuanto a la formación en el mundo de la fotografía en todas sus especialidades.