Debido a la posible descoordinación e incluso relaciones adversas entre las partes involucradas en un proyecto (como clientes, proyectistas, constructores y subcontratistas), surge la necesidad de una figura profesional que gestione dicho proceso: el Project Manager. Dicho profesional se ve obligado a coordinar y mantener un control sobre el desarrollo de dicho proyecto pudiendo así entender la diversidad de competencias involucradas y las distintas etapas de un proyecto.