La primera observación que se podía extraer del estudio realizado por I.S.D.E. era que no existía prácticamente diferencia entre quienes acababan de terminar la carrera y aquellos que posteriormente habían realizado estudios complementarios, puesto que en ninguno de ambos casos se disponía de la formación práctica necesaria para enfrentarse al cliente y a los problemas por éste planteados.
Una segunda observación determinaba que quienes, tras finalizar la carrera, realizaban prácticas en despachos de forma activa, en poco tiempo adquirían unos conocimientos mínimos para desenvolverse en el ejercicio de su profesión. Se ponía, de esta forma, en marcha el proyecto con un claro objetivo: permitir al alumno adquirir una mecánica de razonamiento jurídico y, en consecuencia, obtener una base genérica de la práctica jurídica en todas las materias del derecho, para, simultánea y paulatinamente, aspirar a la especialización. Por tanto, estamos en presencia de unos programas Master que forman especialistas, pero partiendo de un conocimiento genérico suficiente.