Oposiciones: una alternativa laboral en tiempos de crisis

R. M. - Redacción Mastermas - 31/05/2009

Oposiciones: una alternativa laboral en tiempos de crisis

Por tipos y grupos

 

Los procedimientos selectivos para acceder a un empleo público son de tres tipos. En primer lugar, el aspirante puede presentarse a la denominada oposición. Ésta es exclusivamente por examen y lo único que se tiene en cuenta es la nota obtenida, sin importar el curriculum del candidato ni su experiencia en un puesto similar.

 

La segunda modalidad es el concurso-oposición, en la que al test se suma un concurso de méritos, entre los que pueden incluirse trayectoria profesional, tratados, publicaciones. En estos casos suele primar la experiencia de un interino (persona que ocupa transitoriamente una plaza reservada a un funcionario) frente a la de alguien que haya trabajado en el sector privado. No obstante, otros méritos válidos pueden ser cursos oficiales relacionados con la oposición a la que se aspira, carreras universitarias, títulos de formación profesional o diplomas de la Escuela Oficial de Idiomas. Algunas convocatorias de este tipo son, por ejemplo, Concurso-oposición para cubrir 2 plazas de Ingeniero del Ministerio de Ciencia e Innovación, Concurso-oposición para cubrir 3 plazas de Asesor Especializado del Área de Estudios y Análisis del Consejo Económico y Social del Ministerio de Trabajo e Inmigración, Concurso-oposición para cubrir 2 plazas de Licenciado en Ciencias Ambientales del Ministerio de Medio Ambiente o Concurso-oposición para cubrir 2 plazas en el Cuerpo de Arquitectos del Ministerio de Vivienda.

 

Por último, el tercer tipo es el mero concurso, en el que solo se tienen en cuenta los méritos académicos y profesionales y que, normalmente, se usa para cubrir puestos muy específicos dentro de la Administración. Por ejemplo, Concurso para cubrir una plaza de Administrativo del Consejo General del Poder Judicial, Concurso para cubrir 3 plazas de ordenanza del Tribunal Constitucional y Concurso para cubrir 1105 plazas de Auxiliares de Conversación de Lengua Española del Ministerio de Educación, Política Social y Deporte.

 

Al margen de estas variantes, otra forma de clasificar las convocatorias son los grupos de titulación, que establecen el título que un opositor debe tener para poder ingresar en los distintos puestos de trabajo de la Administración Pública. Los tradicionales grupos que antes se movían en la horquilla de la A a la E han cambiado desde la entrada en vigor del nuevo Estatuto Básico del Empleado Público, en 2007, que persigue mejorar los servicios públicos y las condiciones laborales de sus empleados. El artículo 76 del capítulo II Estructuración del Empleo Público instaura el Grupo A, dividido en los subgrupos A1 y A2, para el acceso a cuerpos y escalas que exigen estar en posesión del título universitario de grado; el Grupo B, para títulos de Técnico Superior; y el Grupo C, dividido en los subgrupos C1 y C2, para títulos de Bachiller o técnico y de graduado en Educación Secundaria Obligatoria.

 

Sobre el procedimiento

 

El siguiente paso a la aprobación de la Oferta de Empleo Público anual es la publicación de las convocatorias concretas en el Boletín Oficial que corresponda. En la convocatoria se informa del plazo en días hábiles o naturales para presentar la instancia de solicitud (modelo 790), el pago de las tasas y el lugar donde presentar la documentación. Asimismo, las bases describen el puesto de trabajo, los requisitos generales y específicos que debe cumplir el opositor, los temas, el desarrollo de las pruebas, el baremo de méritos, el procedimiento de calificación. Aunque todas las oposiciones incluyen una sección de Derecho Administrativo y de Organización del Estado, cada una tiene su temario concreto y establece las pruebas necesarias (examen escrito, oral, supuestos prácticos, entrevista, test psicotécnicos.). No obstante, esta es una explicación meramente teórica; en la página web www.examenesdeoposiciones.com, podrás descargarte test y casos de convocatorias anteriores que te ayudarán a hacerte una idea del esquema que siguen.

 

Para presentarse a una oposición, el candidato debe cumplir algunos datos básicos. Ha de ser mayor de 18 años, español o nacional de algún estado de la Unión Europea o en el que se aplique la libertad de circulación de trabajadores. Independientemente de la nacionalidad, también puede acceder el cónyuge de un español o miembro de la UE. Eso sí, los aspirantes no españoles tendrán que demostrar no estar sometidos a sanción disciplinaria o condena penal que le impida ejercer una labor pública. Otros requerimientos lógicos consisten en poseer titulación igual o superior a la exigida en la base de la convocatoria y no pertenecer al mismo cuerpo a cuyas pruebas selectivas se presenta.

 

¿Qué documentación necesito? El postulante deberá presentar la instancia y el justificante bancario del pago de tasas en los registros del organismo convocante, o puede inscribirse en Internet. Si el proceso incluye una fase de concurso por méritos, también tendrá que entregar mediante fotocopia compulsada los documentos que permitan comprobar las cualidades que se indican. Quienes ya tienen cierto 'bagaje opositor' recomiendan confeccionar, además del dossier a entregar, otro igual que vaya precedido de una relación de los documentos presentados para que el funcionario lo selle y así no haya problemas en el caso de que se pierda algún papel entre las distintas fases.

 

A partir de ahí, la Administración convocante publicará una lista de personas admitidas y otra con las excluidas y la razón de su rechazo. Si falta algún documento, podrá entregarse o proceder a una reclamación en un plazo de 10 días. Por último, ya solo queda enterarse bien de cuándo y dónde tendrá lugar el examen, al que hay que también habrá que llevar el DNI, la instancia y el resguardo de haber pagado las tasas.